Gracias a la ciencia y la gerontología, la esperanza de vida es cada vez mayor y esto nos lleva a reflexionar: ¿Cómo prepararnos para nuestro envejecimiento? ¿Cómo enfrentar la vejez de mis padres? ¿Cómo mejorar la calidad de vida? Muchos nuevos desafíos nos esperan y espero en este espacio poder ayudar a que todos tengamos un envejecimiento pleno y lleno de vida...
Tarde o temprano, llegará: ¡la batalla contra el tiempo, ya está perdida! Así que mejor preparémonos para disfrutar cada minuto...
Cariños,
Elia
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jueves, 9 de junio de 2011

La Vocación Humana del dinero

Asistí a una charla interesante en Vocación Humana, que dirige el filósofo Bernardo Nantes, cuyo disertante fue Mario Quintana, presidente de una compañía en la que trabajan 6.000 empleados. Aquí una muy breve síntesis para ayudar a una larga reflexión.

El dinero dejó de tener materialidad en 1930 cuando se abandonó el patrón oro. Hoy es una combinación de datos binarios escritos en una base. El 95% de las transacciones en el mundo no son físicas, sólo se modifican los datos.

Al dejar de ser material para pasar a mental, es ilimitado. Y allí llegamos al extremo del consumo, no ya para las necesidades, sino como pasatiempo “mañana voy de shopping” y es tal el sin sentido de este acto que ya estamos consumiendo no sólo nuestro planeta, sino el de los que vendrán.

Es cierto que con dinero la podemos pasar bien y tapar, hasta un punto, la angustia del vacío que llevamos dentro. Al punto que en algunos casos, sólo la muerte de alguien cercano les sirve de despertador. Pero esto no nos hace más felices; para ser feliz necesitamos un proyecto integrado que tenga un sentido profundo personal.

Deberíamos enfocar nuestro trabajo en el que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo, en algo que nos gratifique no sólo económicamente sino que veamos en él que participamos de alguna manera en un proyecto más alto para que algo grande ocurra. No deberímos trabajar en fábricas de armamento si confiamos que eso grande es la Paz; lo mismo con empresas tabacaleras si estamos preocupados por la Salud de las personas.

Además de consumir, el dinero sirve para el ahorro. ¿Cuánto es razonable y cuánto es codicia? Cómo evaluamos la experiencia de nuestros abuelos habiendo pasado distintas guerras. ¿Eran austeros, miserables o temerosos? Ahorro toda la vida y, como niego la idea de la muerte, un día me llega y me toma sin haber decidido qué hacer con tanto ahorro.

Lo otro que se puede hacer con el dinero y que en general se ha mal interpretado y por eso se hace poco, es darlo. Dar al otro que lo necesita nos enriquece a todos. Si doy es porque he recibido y esto me compromete a devolver. Yo no soy solo en el mundo, soy un nudo de relaciones y en la medida que abriendo mi corazón a la forma de mirar a los demás mejoro esa red humana, entro en el círculo de la prosperidad. No nos falta porque ejercitamos el dar y recibir como parte de una misma cosa.

Compartir el pan es sagrado. Los valores son los que se hacen, no los que se declaman.

Ya que el dinero es un gran mediador usémoslo con la responsabilidad de saber que sin un sentido en la vida, sólo nos quedan carencias, temores y soledad.

miércoles, 28 de enero de 2009

El desapego de los objetos.

Irene y Bernardo tienen 83 y 86 años respectivamente, hasta aquí han llegado muy bien, pero desde hace algún tiempo surgen dificultades, como que ella tiene que ir al médico y él no tiene la energía suficiente para acompañarla. Ella dice que puede ir sola, cosa que parece que no es tan así, en fin que según la opinión de los hijos tendrían que tener una persona que viva con ellos para asistirlos cuando lo requieran y que es mejor que la elijan ahora que no es urgente y vayan adaptándose a la convivencia.
Como tantos otros, ellos se niegan por el momento y dicen. “Más adelante; por ahora nos arreglamos”.

De todas maneras, parece que la idea les quedó rondando y él decidió dejar en condiciones el cuarto de servicio que está atiborrado de objetos que no se usan. Entre otras cosas decidió hacer más estantes para guardar cosas que se ven desprolijas.

Cuando me lo contaba, la verdad es que me causó gracia, y se lo hice saber, a esa altura hacer estantes para guardar. Cuando a mi entender lo único pertinente es practicar el desapego y no aferrarse a nada.
Desprendernos de objetos nos deja más livianos, y nos da una libertad que vale la pena vivenciar.
Para mi sorpresa Bernardo me dijo que yo tenía que ser más tolerante con los que piensan diferente, porque mi propuesta es algo a lo que la mayoría no está acostumbrado y que a él todavía no le llegó el momento.

“¡Intolerante!” Me quedé pensando, porque no es la primera vez que me lo dicen, quizás por esta vieja convicción que tengo de que cada uno tiene que ser modelo para los más jóvenes. Así es como espero, equivocadamente, que los de más de ochenta nos enseñen cómo van cerrando los capítulos de su vida, sin dejarnos esa tarea a los que seguimos.

Cuando se vivía muchos menos años casi no había tiempo de ocuparse del destino de nuestras pertenencias, pero con la longevidad nos sobra tiempo y creo que es responsabilidad de cada uno hacerlo.
Cuando lo comenté con una tía, que vive hace 45 años en la misma casa de dos plantas, varios cuartos y demás estantecitos, me dijo que su único hijo la tranquilizó diciéndole. “No te preocupes mamá, cuando ya no estés, le doy la llave a alguien con un camión y que vacíe la casa. Yo no quiero nada”.
En otras épocas diríamos ¡Qué desaprensivo! Pero hoy viendo a nuestros mayores vivir hasta los noventa y más sin ocuparse del tema, hasta se me ocurre que sería buen negocio para un emprendedor vender el servicio de “¡desocupación de casas de difuntos!”

Ahora, me pregunto ¿quiero yo que los objetos que me acompañan desde hace 45 años sean distribuidos por el señor que maneja el camión? La verdad que de pensarlo me dio un nudo en el estómago, y me comprometo a practicar desapego desde ahora, porque, dicho sea de paso, el momento no llega como por arte de magia. Depende de nuestra decisión y de comenzar a practicarlo, aún cuando al comienzo tengamos que violentarnos.

[Foto de Corle1]

lunes, 6 de octubre de 2008

Mudanza (4ta parte): hacer lugar para nuevas oportunidades

Me encontré con una amiga que se alarmó al verme tan cansada.

-Me estoy mudando y me está costando mucho- sinteticé

-Yo por eso no me mudo, hace cuarenta años que vivo aquí, y aquí moriré. Estoy demasiado cansada como para pensar en mover todo esto- dijo

-Pero le dejás el paquete a los que quedan- reflexioné

-No va a ser un problema para ellos, somos una familia bastante desapegada-

-Ser desapegado ayuda pero no resuelve. En tu lugar me atrevería a empezar- le aconsejé

Mientras regresaba no podía parar de pensar en su comentario. Es cierto que el traslado de los objetos es agotador, pero... ¿el de los afectos?.

No será que estamos llenos como nuestros cajones y estantes de situaciones que ya pasaron, que nos hicieron felices, que nos hicieron sufrir, pero lo cierto es que si no intentamos integrarlas en el devenir del tiempo, estaremos en problemas.

Si mi amiga comenzara a sintetizar, es posible que se liberaran las viejas energías y que hubiera espacio para las nuevas. Casa nueva, barrio nuevo, nuevas relaciones...

Después de los 60s ya es tiempo de recorrer pequeños senderos que pasamos por alto.

Será más lentamente, pero no menos atractivo.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Mudanza (3ra parte): El desapego

Si no nos ocupamos de buscar paradigmas nuevos, en la transición podemos “morir en el intento”.

Pertenezco a la generación de nietos de inmigrantes que nos formaron en la idea de que las cosas se guardan, aunque no se usen. Ya llegará el momento…

mudanza 2 Esta idea se fue armando en los padecimientos de la guerra, y de la pobreza que acompaña, y también por qué no, casi no había qué consumir, más allá de lo necesario. Si hasta los colores eran muchos menos.

Así es que con la mudanza pude reveer estos conceptos, simplemente completando la oración “Guardar… ¿para qué?”

Les cuento: aparecieron en un estante cientos de diapositivas que cuando me dispuse a armar el proyector para verlas, no andaba, y no conseguí quien lo reparara.

Encontré ropa que me llevó a recuperar viejas historias, pero podría renovar el modelo, pero ¿el tamaño? ¡imposible!.. ya no soy la que era.

Las grabaciones que encontré en los cassetes, allí quedarán ya que es muy caro y engorroso digitalizarlas.

Desde hace unos años he mandado digitalizar en DVD las viejas filmaciones familiares.

Ni qué hablar de los viejos diccionarios, libros de sinónimos, enciclopedias y demás bases de información, que se pueden encontrar mucho más actualizado en segunods por Internet.

Claro hay nostálgicos del libro-papel, como mis primos que viven en Suiza y resolvieron unificar la biblioteca para disponerla ambos. Como son miles de libros tuvieron que alquilar un salón el cual les cuesta una fortuna mantener y tienen que ir hasta allí cuando necesitan algo de manera imprevista.

Se imponen nuevas formas. Comencemos a mirar cada estante de nuestra casa, este es el momento presente, estemos allí. Pensemos quién podría estar disfrutando de ese objeto hoy y si es posible, llevémoslo hacia él.

El que lo recibe lo disfrutará hasta que le llegue el tiempo de la renovación y lo haga fluir a otro lugar.

¡Bienvenido el desapego!

(caricatura de McLarenX)

sábado, 13 de septiembre de 2008

¡Qué bueno cumplir 60 en medio de una mudanza!

Porque si hay algo que tenemos que practicar entre otras cosas para que nuestra longevidad sea una bendición y no una pesadilla es el desapego. Lo estoy haciendo sin demasiado dolor.

mudanza Pues bien en una mudanza si uno no se desapega, puede morir en el intento, al menos en mi caso con convicciones o sin ellas, he guardado hasta aquí, desde mi sabanita de los cinco años, pasando por el uniforme escolar de mi marido de los seis años (una vez más se cumple el viejo adagio: “Dios los cría y ellos se juntan”) vestiditos, dibujitos, muñecos y demás enceres de mis hijos, pero o maravilla, también estaba está preciosa poesía (que no pude averiguar el autor) que mi madre transcribió en una cartita muy linda que me envió cuando tenía setenta años.

Incorporar estos versos, nos va a acercar a la bendita longevidad.

¡Gracias mami!

 

Te precedo en la vida. Tu eres rosado albor,

Aurora tímida. Yo tengo los ojos llenos de la lumbre

Sagrada del sol.

Llegaste del amor y yo alumbré tu día

Fue entonces tan profunda mi maravilla, que ante la mirada mía

Abrièronse mil nuevos senderos, y yo le supliqué a Dios:

-Si yo debo guiarlo, si su mano en la mía encontrará la senda

lléname tú los ojos de la luz verdadera que me ha de guiar.

Te precedo en la vida, el eco de tus pies pequeñitos, al correr tras los míos

dejan en el camino una alegría sana de vivir

y cada vez que beso tus labios frescos, dirìase que se ha abierto

Una flor en el aire

Y cuando tu luz sea firme, cuando tu mano fuerte ya no busque la mía,

Mi resplandor habrá llegado entonces al ocaso.

Y tu iluminarás con tu plenitud la tarde de mi vida.

Y cuando se cierre la noche , todavía un rayo de mi alma,

génesis en ti, seguirá brillando en el fondo de tu alma,

perdida entre su luz.

sábado, 29 de marzo de 2008

¿Se puede decidir morir en forma conciente?

Pregunta:
Elia, mi madre tiene 83 años, permanece con la mirada perdida y sin comunicarse. Una vez por semana más o menos, vuelve a la conciencia y dice que así no quiere vivir.
Yo vivo triste por su situación que creo que es una desgracia, pero me han dicho, que de alguna manera ella lo está eligiendo. ¿Qué opinas?

Respuesta:
Aunque te sorprenda pienso que es muy posible, ya que son los temas pendientes o los miedos los que nos hacen aferrarnos a la vida. Quizás frente a su actitud puedas aprender a desapegarte a tiempo si te toca llegar a una situación similar.
Cuando uno no quiere vivir y se está en un momento límite de indefensión como parece ser la que describes, se puede decidir comenzar a partir, despidiéndose claramente aunque no sea en voz alta, a cortando los lazos que nos mantienen aferrados a la vida. Cerrando uno a uno cada tema que nos preocupe.
Te sugiero que si estás presente en ese pequeño momento de lucidez de tu madre, la tranquilices, le digas lo que ha significado para vos, lo que te queda de ella, que siempre la llevarás en tu corazón y que puede irse en paz y de tu mano si fuera necesario.

(Foto de Simply)

martes, 25 de marzo de 2008

¿Soy un monstruo por pensar así?


Pregunta:
Fui a visitar a la madre de una íntima amiga al geriátrico donde está internada desde hace unos meses. Tiene 94 años, creen que no reconoce, perdió el habla, cuando la colocan en la silla está atada porque no se sostiene, siempre con la mirada perdida.
Como tiene una sonda y se la arranca, tenía las manos atadas, porque según me explicaban, cuando se la saca se descompensa y la tienen que internar lo cual ya ha sucedido dos veces.
Yo no puedo dejar de desear que muera. ¿Me he transformado en un monstruo?

Respuesta:
No solo no eres un monstruo, sino que tendrían que orar o meditar para que ella pueda desprenderse de este plano. Para ayudarla quizás tendrían que pensar en algún tema o noticia pendiente, que ella esté esperando para poder partir en paz.
Las condiciones que describes sólo traen sufrimiento, para el que lo padece, y para todos los que la rodean.
Pongamos el alivio posible donde hay sufrimiento.

(Foto de crouchingcathiddendog)

domingo, 24 de febrero de 2008

No guardes porque envejeces

Este maravilloso comentario sobre el Desapego lo encontré en el Blog Mente, Cuerpo y Emociones

PRINCIPIO DEL VACÍO… Joseph Newton



Usted tiene el hábito de juntar objetos inútiles en este momento, creyendo que un día (no sabe cuando), podrá precisar de ellos.
Usted tiene el hábito de juntar dinero solo para no gastarlo, pues piensa que en el futuro podrá hacer falta.
Usted tiene hábito de guardar ropa, zapatos, muebles, utensilios domésticos y otras cosas del hogar que ya no usa hace bastante tiempo.…

Y dentro suyo?...

Usted tiene el hábito de guardar broncas, resentimientos, tristezas, miedos, etc.
No haga eso. Es anti-prosperidad.
Es preciso crear un espacio, un vacío, para que las cosas nuevas lleguen a su vida.
Es preciso eliminar lo que es inútil en usted y en su vida, para que la prosperidad venga. Es la fuerza de ese vacío que absorberá y atraerá todo lo que usted desea.
Mientras usted esté material o emocionalmente cargado de cosas viejas e inútiles, no habrá espacio abierto para nuevas oportunidades. Los bienes precisan circular. Limpie los cajones, los armarios, el cuarto de fondo, el garaje, de lo que usted no usa más.
La actitud de guardar un montón de cosas inútiles amarra su vida. No son en si los objetos guardados que estancan su vida, sino el significado de la actitud de guardar. Cuando se guarda, se considera la posibilidad de falta, de carencia. Es creer qué mañana podrá faltar, y usted no tendrá medios de proveer sus necesidades. Con esa postura, usted esta enviando dos mensajes para su Mente y su vida:
1ro… Usted no confía en el mañana
2do… Usted cree que lo nuevo y lo mejor NO son para Usted, ya que se alegra con guardar cosas viejas e inútiles.
Deshágase de lo que perdió el color y el brillo y deje entrar lo nuevo en su casa… y dentro de si mismo…

viernes, 22 de febrero de 2008

Des-apego

Pregunta:
Somos una pareja de más de 80 años, vivimos en un departamento y tenemos otros dos de dos y tres ambientes que usamos como renta. Esto nos permite vivir muy austeramente, pensamos en vender uno de ellos y vivir los últimos años más holgadamente, pero tememos que llegue un día que no nos alcance para más, y que sean nuestros hijos los que tengan que hacerse cargo de nosotros. ¿Qué nos sugiere hacer?

Respuesta:

Siempre tenemos que tener presente que nuestro bienestar, es el bienestar de quienes nos rodean. Imagino que si vuestros hijos los ven viviendo solamente cubriendo las necesidades básicas, será una fuente de preocupación que no va a ser compensada cuando ustedes ya no estén, vendiendo esas propiedades u objetos valiosos, y no sabiendo qué hacer con la mayoría de ellos.
Les sugiero que empiecen a practicar cuanto antes el des-apego, de cuantas cosas pueden ir prescindiendo para usar ese dinero en actos que les redunden alegría o les disminuyan el sufrimiento.
Sé que no es fácil, es un ejercicio, una práctica. En general cuesta mucho empezar a hacerlo y ustedes pueden ser modelo para los que venimos detrás.
Que los bienes materiales que acumulamos a lo largo de la vida, puedan transformarse al final de ella en momentos plenos de felicidad.