Pensar que siempre estuvimos tratando de llegar a la edad de más arriba, (adolescentes, adultos, maduros) y siempre nos pareció inoportuno, si cuando éramos adolescentes, nos salían conductas infantiles y ni qué hablar si a un adulto se lo acusa de adolescente. Es más, ya se habla de adolescencia tardía porque se metió en lo que era la adultez.
En fin, quizás la nueva mirada tendría que ser a partir de la convicción de que no existen edades puras sino que son patrones amplios, donde pueden caber todas las actitudes grandes, chiquitas, virtuosas o miserables. Finalmente la combinación y proporción de todas ellas será la riqueza de cada uno.
Es difícil mantener una charla en ojotas cuando el interlocutor está en traje. ¿Cómo hago para que me respete? ¿Cómo hago para que me tome en serio? ¿Se puede ser adulto en bermudas y ojotas? ¿Soy un adulto? ¿Cuándo se recibe uno de adulto?
Veamos: Soy padre: adulto. Me cuesta tomar decisiones: adolescente. Fui testigo de casamiento de varios amigos: adulto. No soy bueno manteniendo enojos, se me pasan rápido, hago chistes mientras protesto y así se desvanece la queja: infantil.
Tom Hanks en "Big" |
Si pido, por ejemplo mozzarella, pero llega napolitana, no tengo la garra suficiente como para decirle al mozo que se equivocó: infantil. Pago el jardín y la Obra Social: adulto. Voy a reuniones de padres: ¡¡¡Adulto!!! Tengo cenas de pareja: adulto. Voy a terapia: mmmmm… no sé a qué casillero de la vida corresponde analizarse. Tal vez está relacionado con el contenido de la terapia. Si escucharan esos 40 minutos, sacarían la conclusión: adolescente. Cuando mi mujer me habla de los problemas de una amiga, hago chistes: infantil. A veces no los hago, pero los pienso: adolescente. Tengo charlas con mi mujer relacionadas con el futuro, la familia, planear vacaciones: súper adulto. Hablo de política: adulto. Hablo de fútbol: ser humano bien nacido en la Argentina. Encontré un jueguito en el celular y ganar o perder es cuestión de vida o muerte. Me hace feliz batir récords: la más tierna infancia.
Hace la vida llevadera ser varios, viajar por el tiempo y recuperar algo de todo el tiempo perdido. Es interesante hacernos preguntas y pensar las respuestas. Pero a veces no hay tiempo para eso. Hay urgencias: hay que pagar las cuentas, hay que trabajar y hay que ir a buscar a la nena al jardín.”