Gracias a la ciencia y la gerontología, la esperanza de vida es cada vez mayor y esto nos lleva a reflexionar: ¿Cómo prepararnos para nuestro envejecimiento? ¿Cómo enfrentar la vejez de mis padres? ¿Cómo mejorar la calidad de vida? Muchos nuevos desafíos nos esperan y espero en este espacio poder ayudar a que todos tengamos un envejecimiento pleno y lleno de vida...
Tarde o temprano, llegará: ¡la batalla contra el tiempo, ya está perdida! Así que mejor preparémonos para disfrutar cada minuto...
Cariños,
Elia
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lunes, 25 de febrero de 2008

Quiero seguir viviendo en mi casa

Pregunta:
Elia, necesito su consejo. Vivo sola a mis ochenta y cuatro años, en una casa simple de un barrio tranquilo. A mi me gusta mucho estar aquí, pero no puedo convencer a mis dos hijos de eso. Ellos dicen, que estoy muy expuesta a tener problemas físicos, como fracturas, caídas y golpes. Por lo tanto tengo que elegir entre la internación en un geriátrico (a los que odio), o vivir con una persona que se quede día y noche, cosa que no quiero. Si es que voy a tener algún accidente, bueno… lo prefiero a las otras opciones.
Mis hijos dicen -creo con razón- que son ellos los que corren, si tengo inconvenientes, y la verdad, están muy ocupados porque tienen chicos pequeños y trabajan. ¿Qué puedo hacer?

Respuesta:
Hay otra posibilidad que usted no menciona que es compartir la vivienda con alguna amiga o familiar que esté en situación parecida.
Si esto no es posible, se me ocurre una acción intermedia, que aliviaría esta preocupación en ambos.
Hay un tipo de asistencia telefónica desde hace un tiempo en Argentina que es muy eficiente. De hecho en España lo contrata directamente el Estado para personas mayores de setenta años y se lo conoce como “tele-asistencia” (Ver entrada del 18/2).
La persona se coloca una pulsera con un botón conectado a la línea telefónica que al oprimirlo, conecta con una central que le llama inmediatamente para asistirla. Los parlantes cubren todo el área de su casa, y se comunican inmediatamente con el servicio que usted requiera y con sus hijos para informarles.
El servicio es una muy buena opción intermedia entre perder su intimidad, o aumentar la preocupación de sus hijos.