
¡Gracias al "boom de la longevidad" podremos disfrutar de los resultados que prometen ser ejemplo para el mundo! Se abre una esperanza.
Sugiero leer esta nota de La Nación… Por favor pulse AQUÍ
El Boom de la Longevidad significa 20 ó 30 años más de vida para todos nosotros. En este Blog hablo del envejecimiento propio, de nuestra pareja y de nuestros padres. De los baby boomers, gerontología, Alzheimer, cuidadores y mucho más. Elia Toppelberg
Adjunto un artículo que salió en La Nación del que extracté algunas ideas novedosas.1) Al envejecer las personas se vuelven más cuerpo. Es decir, de jóvenes casi no reparamos en él porque en general no tenemos síntomas, pero cuando las señales comienzan como dolores, malestares, disminución de la energía, pasamos a prestarle cada vez más atención.
Por eso sugiero que compensemos esa presencia enorme que va tomando nuestro cuerpo, con la búsqueda de sentido a nuestra vida que será la que nos dará la verdadera dimensión de nuestro ser, y nos tornará saludables.
2) Podemos tener una mirada del envejecimiento despiadada, redentora o científica, pero siempre será una batalla perdida.
3) Quizás nos cueste tanto envejecer porque la pregunta que vas a ser cuándo seas grande, ya quedó tan lejos que ahora sólo es el turno de ¿Qué hiciste con tu vida?
4) Durante mucho tiempo asemejábamos el tiempo laboral con el ciclo vital. Jubilarse era sinónimo de ser viejo y que el tiempo de morir estaba próximo.
5) Hoy hay millones de personas en el mundo que se jubilan en los dos tercios de su vida, quedando por delante uno entero.
¿Estamos preparados para vivirlo con plenitud?
Lea esta interesante nota de Diana Cohen Agrest
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1198011
¡Qué bueno lo de Kimani!; la noticia habla por sí sola, pero me agradó además, ver que las asignaturas pendientes, pueden dejar de serlo, no importan los medios, sino que es la actitud de cerrar un capítulo la que da la fuerza.
Se me ocurre que el morir terminando con algo pendiente, lo hace más simple y menos traumático. Empecemos por cerrar capítulos, será gratificante a cualquier edad.
Noticia en EL PAÍS.com
Kimani Maruge, el escolar más viejo del mundo
El escolar más viejo del mundo empezó a estudiar a los 84 años, en un colegio del oeste de Kenia. Con su audífono y su cachava, Kimani Maruge coincidía en los pasillos, durante las pausas entre clases, con dos de sus nietos. Murió en Nairobi el 14 de agosto, cuando tenía unos 90 años. Le quedaban sólo dos para terminar la primaria.
“Debemos apostar a formar una cultura del envejecimiento, a partir de la cual la gente comprenda la nueva extensión de las vidas individuales”.
“Hoy vemos parejas de adultos medios que se enfrentan a la necesidad de decidir entre colaborar con la manutención de los padres y la educación de los hijos -dice la psicóloga Elia Toppelberg- Los cálculos de hace algunas décadas cuando se moría un poco después de haberse jubilado han cambiado sustancialmente. Hoy podemos andar más de treinta años jubilados por la vida”.
Es que en estas últimas décadas se está dando lo que se conoce como “el envejecimiento del envejecimiento”, esto es el aumento de la población mayor a 80 años.
Una sociedad envejece cuando aumenta la proporción de personas de 60 años y más, y rejuvenece cuando se incrementa la proporción de jóvenes de 0 a 14 años, procesos que pueden darse alternativa o simultáneamente”, explica a La Cita la licenciada en Gerontología María Ines Gamble.
Según el INDEC (2004), la Argentina tiene 16 adultos mayores de 80 años por cada 100 personas de 50-64 años. Hay 20 mujeres mayores de 80 años cada 100 adultos de edad media y sólo 11 varones.
Con este escenario bien real, Ricardo Iacub, doctor en psicología y especialista en vejez, cree que “debemos desde las universidades preparar menos pediatras y más geriatras, así como apostar por los estudios en gerontología”.
En la misma sintonía piensa que hay que “formar una cultura del envejecimiento, a partir de la cual la gente comprenda la nueva extensión de las vidas individuales y podamos vivir acorde con nuevos proyectos que se vayan reformulando a lo largo de la vida”.
La denominada cuarta edad o los “viejos viejos” son aquellos que tienen mayores vulnerabilidades físicas, esto es que “los achaques” de la edad son más evidentes; tienen familias más extendidas, en general son bisabuelos; deben contar muchas veces con mayores ayudas y es el grupo que se encuentra en mayor expansión.
“Es importante notar que así como fuimos aumentando las propuestas para los mayores en general, debemos amplificar las propuestas de actividades para gente que quizás tenga más dificultades”, señala el psicólogo.
Independientemente de cómo la sociedad se acomoda a esta nueva situación, está el tema de cómo el adulto mayor se para frente a esta nueva realidad, que significa que probablemente viva mucho más que sus antepasados.
“Como no esperábamos vivir tanto, no hicimos las prevenciones necesarias, y aquí estamos, tratando de ver si esta longevidad nueva es una bendición o una pesadilla”, explica Toppelberg.
Por eso, para la especialista ante este “boom de la longevidad” -un fenómeno del que piensa que la sociedad se está ocupando poco y sin el ritmo necesario -“se impone la responsabilidad de hacernos cargo de nuestra propia vida”.
“El único requerimiento para mejor la calidad de vida de los años que se nos han otorgado gracias a los adelantos de la ciencia es descartar de plano la aseveración tan común: “¿A mi edad?”
Y continúa: “Es cierto que a nuestros abuelos no se les hubiera pasado por la cabeza que era tiempo de comenzar a jugar cartas, bailar tangos, fabricar velas, colaborar con una ONG o navegar por Internet, pero el mundo cambió”. Las oportunidades están al alcance de la mano con sólo soltar algunos prejuicios -piensa la psicóloga-. “Sólo hay que decidirse.
La calidad de vida de esta nueva Cuarta Edad, depende de cada uno”.La psicóloga cuenta que hasta hace poco la única referencia que tenía de alguien mayor de 100 años era Alicia Moreau de Justo que murió a los 103. “Pero en los dos últimos años conocí a varios centenarios. A la presentación de mi último libro fue una escritora de 102 y asistí a una conferencia ´Envejecer con alegría´ cuya disertante tenía 104”.
Es evidente que esta tendencia va en crecimiento. Por eso lo importante “es ser capaces de vivir sin depender anímicamente de otros pero de la mano de muchos con muchos años. Cuánta más gente tengamos entre nuestros contactos habituales, nos irá mucho mejor física, mental y espiritualmente”, opina la especialista, autora del libro “Estoy envejeciendo, qué hago”.
“Es un período fascinante pero tenemos muy pocos modelos, así que el modelo lo construiremos nosotros”, sintetizó.
Qué celebración tan encantadora “la amistad”, para compartir con los que están cerca, con los que están lejos, con los que ya no están. Los llevo en mi corazón.
Tengo amigos de muchos tipos, recientes, virtuales, casuales, del alma, de toda la vida.
Justamente con un grupo de “viejas amigas” llevamos más de 50 años compartidos y acordamos que en la década de nuestros ochenta volveremos a Bariloche, pero esta vez en viaje de “egresadas de la vida” a seguir riendo.
Como no sabemos cuántas estaremos vivas, acordamos que si hay sólo dos el compromiso se mantiene. Yo me atreví a más, ¡viajaré aunque sea la última y seguiré riendo por todas! La muerte no apaga las carcajadas de toda una vida.
Chin Chin para todos mis amigos que ya forman parte de mi Ser.
Confirmando la buena noticia de lo que significa entrar al mundo de Internet, agrego que recibo constantemente mails de lugares muy lejanos, y de gente muy añosa, donde me cuentan que, siguiendo con mi insistencia de entrar a la web, me mandan la prueba de que ya están en camino.¡¡¡Bravo!!!
Les transcribo este artículo que escribió Raúl Herrera Labarca raulherrera ...
Es frecuente escuchar que Internet y su expresión de los blogs son difíciles para los adultos, aquellos que no nacieron bajo esta tecnología.
Sin embargo se van acumulando las excepciones, mostrando que las resistencias no tienen que ver con la edad sino que más bien con efectos emocionales.
Dos recientes casos que he escuchado son relevantes, uno de ellos ha sido el caso llamado de la abuela bloguera, recientemente fallecida a los 97 años. Ella indicaba como propósito de su blog:
"Mi blog es para entretenerme y comunicarme con mis blogueros. Y para animar a todos los ancianos a que tengan el Internet. Y para que sus familiares hagan un esfuerzo por enseñarles. Así podrán conocer gente nueva, comunicarse y aprender cosas todos los días. A mí me sacó 20 años de encima".
Y es estimulante su mensaje de bondad y esperanza que nos da una imagen muy distinta a la que recibimos de los medios, cuando expresa "Yo no sabía que había tanta bondad en el mundo."
Otro ejemplo me llega en el escritor y premio Nobel José Saramago, nacido en 1922. Más allá de las opiniones que vierte en este artículo me interesa destacar su relación con el blog que se resume en estas dos preguntas y sus respuestas:
-¿Cómo está resultando la aventura como bloguero que emprendió el pasado mes de septiembre?
-Mejor que todo lo que podía haber imaginado. Me impresiona sobre todo la rapidez de la respuesta de los lectores y la franqueza con que se expresan, como si estuviéramos entre colegas...
-¿Qué sensación tiene al ver reunidos en "El Cuaderno" los textos que fue escribiendo para su blog?
-Me resulta un poco extraño. Yo no estaba escribiendo un libro, y he aquí que el libro aparece, hecho y derecho como si estuviera predeterminado. La sensación es que otra persona, que no yo, ha escrito esas páginas. Aunque cuando las leo, no solo las vea como mías, sino que pienso, como escribí para la contraportada, que, de alguna forma han ido iluminando el camino del día a día.
Nuevamente encontramos acá una persona que es joven de espíritu, más allá de edad, y que descubre en los blogs, nuevas posibilidades.
Mantenerse activo y comunicado con el mundo parece ser un factor que ayuda a vivir más plenamente, una posibilidad que nos abren los blogs.
[Foto] Hrvoje Komljenovic
Siempre existe la capacidad de reinventarse dependiendo de la fuerza del propósito.
Con tantos años que tenemos por delante será muy útil que aprendamos a usar nuevas herramientas que guíen nuestra decisión de construir, tanto dentro como fuera de nosotros, mirando hacia todo lo que tenemos en común y dejando de lado las diferencias para que éstas sean ejercidas con sabiduría.